En Colombia hay indignación nacional -con justa razón- porque al senador Julián Bedoya Pulgarín le quitaron el título de abogado profesional. Una maña política que deja ver las manos influyentes en las facultades de educación y que podría demostrar que el título le fue otorgado, por vía legal, como por salir del paso: ¡Sin que lo mereciera!
Ver el escándalo de Bedoya -que ha causado indignación en opinadores como Cathy Juvinao- me transporta automáticamente a mi tierra: A la Unimagdalena, en el año 96. Época en la que estudiantes también se indignaron porque el gobernador de entonces, Jorge Caballero, impuso a un rector sin título profesional.
Patricia -una de esas estudiantes rebeldes que después tuvo que huir para que no la mataran- se acuerda que una de esas manifestaciones espontáneas fue llevar hasta la puerta de la mismísima Gobernación del Magdalena, un burro disfrazado con toga y birrete, para mostrarle al gobernador que “había posesionado eso: a un burro” (Reconstruye su testimonio aquí)
Ese burro era la representación de Carlos Caicedo Omar -el entonces rector sin título- y la indignación estaba reflejada en la de estudiantes como Hugo Maduro -un líder de la carrera de Economía que no comía entero- y que, gracias a su denuncia y la de sus compañeros, lograron que la Procuraduría Regional del Magdalena emitiera una sanción el 14 de octubre de 1999 en contra de Carlos Caicedo Omar por hacerse rector sin un título profesional. La sanción -casi ridícula- fue apenas de 30 días y el rector -como si fuera una burla- la cumplió haciéndola pasar por vacaciones, al punto de que hoy día casi nadie sabe que fue sancionado. (Verla aquí)
Meses después de aquella silenciosa sanción, el 24 de marzo de 2000, el procurador de entonces, Jaime Bernal Cuéllar, visitó Santa Marta. En Cajamag, en frente de decenas de estudiantes y sindicalistas inconformes, se comprometió a “revisar las denuncias”, entre esas, la de Hugo Maduro y el sindicalista Armando Restrepo -a este último a quién hace poco le quitaron la protección de la UNP (ver la noticia aquí)-.
Clic en la imagen para ver la noticia completa, publicada un día después en el Hoy Diario del Magdalena.

Pero por las paradojas de la vida, ese mismo 24 de marzo de 2000 -quizás sin que Maduro se hubiera enterado- la procuradora segunda delgada para la Vigilancia Administrativa resolvió en segunda instancia la sanción y -en vez de castigar más fuertemente a Caicedo- lo que hizo fue bajarle la sanción de 30 a 5 días. La Procuraduría, por el contrario, le quedó debiendo al recto rector Caicedo.
¿No lo crees? Descarga aquí el fallo de segunda instancia de la Procuraduría el 24 de marzo de 2000
62 días después de la visita del procurador, el 26 de mayo de 2000, Hugo Maduro fue correteado hasta el interior de su casa y asesinado a sangre fría delante de su hermana por manos paramilitares.

Caicedo -un recién desmovilizado guerrillero que había dejado las armas para coger la teta del poder como secretario de un gobernador que posteriormente fue condenado por parapolítica- ocupó su cargo sin título en la rectoría de la Unimagdalena en el año 96, pero -así, como por arte de magia- y sin ausentarse de sus compromisos políticos diarios, ya se había graduado como profesional de Derecho en la Universidad Nacional. Para efectos de este blog, la Universidad certificó que su título fue obtenido en julio de 1997 (Ver aquí).
Viendo todas estas vainas que salen hoy en día -como el posible título cuasi-chimbo del senador Bedoya- no me deja de inquietar el hecho de que, al consultarle a la Universidad Nacional por los trabajos preparatorios y/o monografía de grado del señor Carlos Caicedo, esta nos haya respondido que “se torna necesario precisar que de requerirse información específica se debe contar con la autorización del mismo” (mira la respuesta aquí)
La respuesta me la dieron aún cuando en la misma Universidad Nacional existe un repositorio virtual para consultar tesis, monografías, trabajos de grado, etc y, al escribir el nombre de Carlos Caicedo Omar, los resultados son nulos (ver prueba aquí).
Sonia Sanclemente, una abogada que logré contactar, graduada en la misma supuesta época de Carlos, me respondió amablemente la consulta sobre si lo recordaba: quizás alguna clase, quizás en algún trabajo conjunto o en la cohorte de egresados. Esta fue su respuesta:

¿Cuál fue la monografía de Carlos? ¿Dónde está su foto con la cohorte de graduados? ¿Cuál es su don que logra graduarse tan fácilmente cuando -hoy en día- hay miles de casos de estudiantes que, por simples maricadas administrativas, tienen su título embolatado? No sé qué pensarán ustedes, pero pa mi personalísima opinión, aquí hubo un título legalizado.
¡Piensen mal y acertarán!
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